26
May
10

Hablo de ti

Tu voz de la que hablo cuando hablo de ti.
Alberca de sonidos.
Tu murmullo gutural preciso
como espada en el campo de batalla.
Tu frente sonora.
Tu piel que aprendió a cantar
sola una mañana en el bosque.

Toda tu casa es de agua,
tu cadera de coral,
presagio de un desfiladero
de tu abismo interminable,
fosa de semilla y sangre
donde nacen todas las noches
y donde el fuego aprendió a ser fuego.

Salí a pescar en ti.
Es tu boca la habitación caudalosa de los peces,
y tu saliva alimenta la extensión de los océanos.
Por una bendición que desconozco
me convierto en mantarraya,
recorro de cerca tu arena,
mezcla de nieve y pecas,
melanina celebrando su danza primitiva,
luz cosida alrededor de una gruta,
puertas abiertas y cerradas,
fusión del día y de la noche.

También hay horizonte, aire, libertad,
inmensidad cuando hablo de ti.
Un águila vi volar cuando cerré mis ojos,
en ti, es una con el sol,
y su vuelo,
que me abrasa al observarlo,
dibuja la silueta ascendente del ocaso de tus piernas
y del nacimiento decisivo de tus glúteos,
oráculo de mis sueños, decálogo de mis fantasías.

El río caliente
se adultera en la mar de un caracol
para moldear tu vientre líquido.
Un lago tibio
donde descansa el aceite de los inmortales
se ha llamado tu boca.
Ahí dentro,
formas coloreadas se disuelven
con guarismos y aritmética transfinita
y en esa cópula mágica nace el dúo,
la cordillera binomial,
dos lunas reflejadas en un estanque nocturno,
promesa de alimento
que lanzas todos los días
a las bocas delicadas y futuras
que bordarás en la caldera de tu vientre,
en la profundidad templada y secreta,
en un diálogo que sólo entenderán ellas y tú.

Para relatar tu historia
tengo que crear un fábula de enigmas
una leyenda policiaca,
un relato de mieles buscando el último pan
escondido en la cuna de un castillo encantado,
porque para que la narrativa sea fiel
debe ser cuento de hadas,
tradición oral,
magia ancestral de una isla verde en un mar del norte.

Me acerco a ti
camino por encima de las copas de los árboles
y veo campos
donde las orquídeas crecen junto a los maizales.
Todo es posible.
Doy pasos junto a ti.
Te rodeo y me rodeas.
De la planta de tus pies
zarpa un barco helado
cargado del silencio eterno
de un asteroide que nadie visto.
De tus palabras,
inteligentes como una descarga eléctrica,
nace un héroe alado
fascinado con la fuerza de los búfalos.
Tu delicadeza
crea continentes donde las serpientes se descubren trémulas
y las piedras dejan caer sus vestiduras.
Tus ojos
tiernos como el arroz,
trocantes como niños en verano,
raptan mis tesoros
secuestran mi espíritu,
mediums que saben arrobar lo que queda de mi alma
y la llevan a un lugar que yo no conocía,
un lugar con siete lunas,
con tres jardines infinitos,
un paraje donde quiero plantar árboles y construir mi casa.

El dibujo de tu voz
destierra la violencia de forma decisiva
y crea la atmósfera donde desembarca el atardecer.
Tu voz exacta
tu voz que conoce toda mi piel en un instante,
voz que levanta imperios
voz de falda
voz de tulipanes
voz que nunca envejece.
Tu voz de la que hablo
cuando hablo de
mí.


1 Response to “Hablo de ti”


  1. 1 irma
    May 27, 2010 at 6:08 pm

    ¡Wow! Gus esta muy bonito, he tendio que leerlo varias veces para entenderle mas y en definitiva cada vez es mejor. Sigue escribiendo de verdad que lo haces increíble.

    saludos!


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