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Apr
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Conmoverse

Sobre los melancólicos, Immanuel Kant, en Lo bello y lo sublime, dice lo siguiente:

“No se llama melancólico a un hombre porque, sustrayéndose a los goces de la vida, se consuma en una sombría tristeza, sino porque sus sentimientos, intensificados más allá de cierto punto dirigidos, merced a determinadas causas en una falsa dirección, acabarían en esta tristeza más fácilmente que los de otros. Este temperamento tiene, principalmente, sensibilidad para lo sublime. Aun la belleza, a la cual es igualmente sensible, no le encanta tan sólo, sino que, llenándole de asombro, le conmueve.”

Sí, puede ser. Pero no sólo los melancólicos tienen esa sensibilidad para lo sublime –tampoco es que el filósofo de Königsberg haya insinuado esa exclusividad, lo sé–. No es particular de los melancólicos que la belleza no sólo les encante sino que les conmueva. Sí, yo a veces puedo gozar de la melancolía, ese intenso estado de salmuera dulce, pero no creo eso me convierta en un espíritu melancólico. Y tampoco soy de la opinión de que sea por esa capacidad de disfrutar de vez en cuando de la melancolía que yo también sea ultrasensible a lo sublime y me deje conmover por la belleza.
En realidad, más bien, soy un hombre que se deja conmover en, prácticamente, cualquier estado de ánimo. Que cree que la vida es más rica, más amplia, más profunda si uno se vuelve vulnerable y se deja conmover. Vivo creyendo que ese estado de conmoción es un estado único, uno de tantos que parece distinguirnos de otros seres vivos y que, a la vez, nos humaniza. Por eso elijo dejarme conmover.
Pero no sólo la belleza me conmueve, también los actos de solidaridad, por ejemplo. Los actos de soporte emocional, esas pequeñas heroicidades que se hacen con el gusto de compartir la vida con alguien, sea un amigo, un familiar o tu pareja. La grandeza del universo –o para el caso de la mar– comparada con la sutil contingencia de mi existir, también es motivo de conmoción cabalgante. Cada uno de nosotros puede repasar su lista.
Y dicho sea de paso, esto, lejos de ser una debilidad, la considero una prueba de fortaleza, una señal de poder resistir y aprovechar el huracán de la vida y salir más rico, más nutrido de la experiencia profunda. Me parece que es al revés, justo los espíritus débiles no se atreven a ser vulnerables porque les da miedo quebrarse en el trance. Por otro lado, quizá decir debilidad sea una forma muy burda de describir el asunto. Quizá en algunos se trata de que en su estructura psicológica no han creado –o han olvidado– un buen lugar para guardar esas experiencias, para guardar ese tipo de tesoros y por ello, mejor se alejan de ahí. Vaya, casos y causas hay muchas.
Por el momento dejemos a los que no se conmueven inconmovibles y celebremos nosotros, los hijos de la sensibilidad, que la conmoción sensible existe y que podemos disfrutarla, que podemos vivir a través de ella mucho más intensamente.


2 Responses to “Conmoverse”


  1. April 15, 2011 at 8:52 pm

    Tu texto es maravilloso -y breve- y conmueve (¡qué bueno que me avisaste que lo escribiste, de otro modo, muy posiblemente, me lo habría perdido!).

    Nunca podría pretender -a pesar de reconocerme manifiestamente inclinada hacia la melancolía- que la sensibilidad de la belleza y la sensibilidad de lo sublime sean privativas de los melancólicos. La melancolía no me parece un estado constante del ser, sino sólo una inclinación, una predisposición quizá o hasta una invención: usamos el lenguaje para nombrar nuestras experiencias y a veces abusamos de él, o nuestras experiencias que, cuando se asientan demasiado tiempo en nosotros, a ello nos impulsan.

    A mí me conmueve infinitamente ver a gente hacer, pensar, participar, sentir, rebatir desde el frente que sea. El lenguaje es parte de nuestra potencia creadora.

    Verte reconstituirte, me inflige una misteriosa alegría.

    Un saludo Gustavo.

    PS, pueda ser quizá que fuese Kant quien la mirase.

  2. September 17, 2011 at 5:27 pm

    Brindemos con copas de sal, compañero llorón, por la oportunidad de ser fuertes a través del asombro. Gracias por compartirlo. Siéntase acompañado en “el sentimiento”😛

    Un abrazo conmovido,


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